Podríamos empezar diciendo que San Agustín fue un
filósofo muy importante ya que habla de un tema muy polémico, que es la
religión. Donde nos dice que existen dos tipos de ciudades, la celestial y la
terrenal, donde menciona que “la ciudad de Dios” es aquella de quien nos testifica y acredita la Sagrada Escritura, donde
existen cosas admirables y grandiosas profetizadas, en que la vida eterna es el
sumo bien y la muerte eterna el sumo mal, donde este mal tiene una fuerza muy
grande que puede vencer tus ideales, y por esto tenemos que tener una gran
fortaleza para que podamos vencer estos males. Y en cuanto a la terrenal es la
ciudad que nosotros creamos y conocemos, es la ciudad en la que vivimos, nos
desarrollamos, que sin embargo existen muchas virtudes que existen en la
celestial, lo que hace la diferencia de estas dos ciudades es que existe el mal
e intereses propios en la terrenal y en la celestial es el bien supremo, donde
su perfección es natural.
Menciona que la esperanza nos hace bienaventurados o
con otras palabras la esperamos tener en el futuro.
Una frase que menciona allí mismo en la lectura es que
dice que la vida del santo es política y
sociable, ya que tienen que interactuar y comunicarse con las personas y de
alguna manera establecer ciertos pensamientos o ideas que deja sembrado para
que sean fieles o sus seguidores.
En cuanto a la justicia, como en todos sus casos buscan
pruebas para llegar a la verdad, donde a falta de pruebas, se apoyan de un
testigo inocente. Continuando en esta ciudad terrenal, tenemos que cuidarnos
hasta de nuestros amigos porque pueden causarnos daños, menciona que la
diversidad de los idiomas también hace que se dividan las relaciones del ser
humano, ya que no puede haber una buena comunicación y no pueden pasar hacia
delante. Existen también las tentaciones y deseos que son las cosas más existentes
en esta ciudad.
Cada quien busca la paz a su manera, donde la forma
que mayor hemos empleado es la violenta con las guerras. Dios con sus sabiduría crió todas las naturalezas y justísimamente las dispone y ordena, y como la más excelente esta la terrenal, y por esto mismo debemos de cuidarla y no afectarla con
estas guerras. Y con esto podemos darnos cuenta que usa una cierta racionalidad
en el cristianismo lo que fue una de sus principales métodos para analizar la
religión el cual como mencionamos al principio era su principal pasión..
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