viernes, 29 de enero de 2016

San Agustín, La Ciudad de Dios (ca.420)

Podríamos empezar diciendo que San Agustín fue un filósofo muy importante ya que habla de un tema muy polémico, que es la religión. Donde nos dice que existen dos tipos de ciudades, la celestial y la terrenal, donde menciona que “la ciudad de Dios” es aquella de quien nos testifica y acredita la Sagrada Escritura, donde existen cosas admirables y grandiosas profetizadas, en que la vida eterna es el sumo bien y la muerte eterna el sumo mal, donde este mal tiene una fuerza muy grande que puede vencer tus ideales, y por esto tenemos que tener una gran fortaleza para que podamos vencer estos males. Y en cuanto a la terrenal es la ciudad que nosotros creamos y conocemos, es la ciudad en la que vivimos, nos desarrollamos, que sin embargo existen muchas virtudes que existen en la celestial, lo que hace la diferencia de estas dos ciudades es que existe el mal e intereses propios en la terrenal y en la celestial es el bien supremo, donde su perfección es natural.

Menciona que la esperanza nos hace bienaventurados o con otras palabras la esperamos tener en el futuro.

Una frase que menciona allí mismo en la lectura es que dice que la vida del santo es política y sociable, ya que tienen que interactuar y comunicarse con las personas y de alguna manera establecer ciertos pensamientos o ideas que deja sembrado para que sean fieles o sus seguidores.

En cuanto a la justicia, como en todos sus casos buscan pruebas para llegar a la verdad, donde a falta de pruebas, se apoyan de un testigo inocente. Continuando en esta ciudad terrenal, tenemos que cuidarnos hasta de nuestros amigos porque pueden causarnos daños, menciona que la diversidad de los idiomas también hace que se dividan las relaciones del ser humano, ya que no puede haber una buena comunicación y no pueden pasar hacia delante. Existen también las tentaciones y deseos que son las cosas más existentes en esta ciudad.


Cada quien busca la paz a su manera, donde la forma que mayor hemos empleado es la violenta con las guerras. Dios con sus sabiduría crió todas las naturalezas y justísimamente las dispone y ordena, y como la más excelente esta la terrenal, y por esto mismo debemos de cuidarla y no afectarla con estas guerras. Y con esto podemos darnos cuenta que usa una cierta racionalidad en el cristianismo lo que fue una de sus principales métodos para analizar la religión el cual como mencionamos al principio era su principal pasión..

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